Tiwanaku recibió Año Nuevo Andino Amazónico 5525

   Desde tempranas horas de ayer miércoles, cientos de personas se dieron cita en las ruinas de Tiwanaku para levantar las manos y recibir los primeros rayos del sol. Una actividad que se desarrolla cada 21 de junio por la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico.

En el país, miles de bolivianos se reunieron en 202 sitios sagrados para recibir los primeros rayos del sol, el Willka Kuti (retorno del sol en idioma aymara). En esos sitios se observaron múltiples ofrendas a la Pachamama y al “Tata Inti” (dios Sol).

El acto principal se desarrolló en la localidad orureña de Orinoca y contó con la presencia del presidente Evo Morales, la ministra de Culturas, Wilma Alanoca, la ministra de Comunicación, Gisela López, y otras autoridades nacionales y locales.

En La Paz, la mayor fiesta se vivió en el milenario Tiwanaku, Peñas, Isla del Sol, Apacheta y Viacha. Los medios de comunicación televisivos en sus primeras transmisiones mostraron un ambiente lleno de rituales y expresión de valores culturales.

Similar ambiente se vivió en la ciudad de La Paz, en los miradores de Sopocachi, Killi Killi y otros lugares de gran altura que permiten a los ciudadanos, celebrar este Año Nuevo que se recibe cada 21 de junio, día declarado feriado nacional.

El Año Nuevo Andino Amazónico comienza, con el solsticio de invierno y con el inicio de un nuevo ciclo agrícola (nueva época de siembra). Este es el momento elegido para la celebración, un tiempo considerado como el retorno del reordenamiento de la tierra.

Los primeros rayos del sol son relacionados con la energía positiva e incluso curativa. De ahí el misticismo del recibimiento. Los pututus vibraron y comenzaron a sonar las tarkas y zampoñas. Después de la emoción, llegó la alegría y con ella los bailes en el centro del templo de Kalasasaya.

Los visitantes eran cientos. Para esta celebración llegaron centenares de extranjeros al municipio Tiwanaku, uno de los organizadores de la ceremonia conjuntamente con los amautas, comentó que según las agencias de turismo más de tres mil extranjeros vuelven a sus países después de celebrarse la ceremonia.

El sentido del rito es asegurar la reproducción de la vida con las bendiciones del Sol para la siembra y la cosecha y este rito rememora antiguas prácticas de las comunidades aymaras.

El Diario.


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