Solicitan sanear situación de avión en enero

Mediante carta remitida en enero de este año por el propietario del jet, Luis Burbano Donoso, representante legal Global Exec Aviation, a la administración de la Aduana en el aeropuerto de ViruViru consultó si “tenía algo pendiente”, en respuesta la Aduana señaló que la aeronave “no tiene obligación pendiente”, lo que pone en evidencia el interés de las autoridades de gobierno para quedarse con la nave, señaló el diputado de oposición Tomás Monasterio.

En contraparte, el gerente regional de Aasana en Santa Cruz, William Castillo, en conferencia de prensa efectuada en la ciudad de Santa Cruz, en negó la acusación de Monasterios y aseguró que los propietarios del jet Super Mid-Size- Gulfstream GIII, no tramitaron ante la Aduana una admisión temporal, según reportó El Deber Digital.

Explicó que toda aeronave, maquinaria o vehículo que ingresa al país desde el extranjero lo hace con un tiempo determinado de estadía, en caso de superar el período establecido se debe iniciar el trámite de la admisión temporal por un año, previo pago de una boleta de garantía.

Entretanto, el director ejecutivo de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea (Aasana), Mauricio Arévalo, declaró ayer que por servicios de aparcamiento, pernocte, la deuda asciende a Bs 63.485,68, monto que no se conoce quién pagará.

“No estamos diciendo que le vamos a cobrar a la Aduana, es algo que nunca dije, (…) vamos a ver de forma interna, cómo vamos arreglar el tema del (pago por) derecho de pernocte a través de nuestra parte financiera comercial (…) para determinar cuánto es la deuda, del 14 de diciembre a la fecha y vamos hacer la aclaración a la empresa (Bank of Utah Trustee de Salt Lake City) para decirle ‘nos debe tanto’ o en este caso veremos con quién vamos a arreglar internamente este tema (de la deuda)”, puntualizó.

En primera instancia, Arévalo hizo énfasis en una “conciliación” sin determinar entre quienes se daba dicho trámite, pero luego rectificó señalando es un término mal utilizado dejando en duda la institución que debe pagar a Aasana lo adeudado por el almacenaje de dicha aeronave.

Según su informe, el Bank of Utah Trustee de Salt Lake City, institución propietaria el jet, pagó a Aasana por el pernocte, hasta el 13 de diciembre de 2017 y es a partir de esa fecha que se acumuló una deuda que se calcula en Bs 63.485,68 que ahora se desconoce quién debe pagar.

El lunes, el director de la DGAC, Celier Aparicio, reveló que la incautación del jet Gulfstream GIII con matrícula N557JK comenzó a iniciativa de esa instancia, según la nota enviada el 26 de febrero de este año, dirigida a la presidente de la Aduanan Nacional de Bolivia (ANB) Marlene Ardaya, donde alertan sobre la permanencia de esa aeronave en el aeropuerto de El Trompillo, en Santa Cruz.

En el mismo informe, la DGAC, señala que solo días después la ANB procede a la incautación de la aeronave con el acta Nº 931 para luego emitir la “resolución administrativa de adjudicación de mercancía comisada en favor del Ministerio de la Presidencia”, confirmó Aparicio.

En esa línea, hasta ayer se especulaba que la deuda por el almacenaje del avión (desde el mes de marzo) debía ser cancelada por la ANB, Presidencia o la misma DGAC, a la cual en última instancia se le entregó la nave.

Entre los datos contradictorios, Arévalo también afirmó ayer que hasta julio, Aasana continuaba enviando notas al Bank of Utah Trustee de Salt Lake City para que se haga cargo de la deuda pero no había recibido respuesta hasta la fecha.


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