Servicio de Salud cerró cuatro programas cumplidos en Tarija

    Tarija (El País Plus).- El Servicio Departamental de Salud (Sedes) cerrará cuatro programas que costaron más de 15 millones de bolivianos. Éstos serán sometidos a una auditoría por posibles irregularidades ya que no se cumplieron los objetivos planteados en los proyectos.

Por ello los resultados fueron calificados como “desastrosos” por la propia institución.

Los programas que desaparecerán son el de Promoción de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (Safci), Programa de Fortalecimiento a la Medicina Tradicional (Profomet), Educación para la Salud y el Continuo para la Atención.

El primer programa, el Safci, tuvo una vigencia de cinco años. En este programa, a la fecha no hay toda la documentación de lo realizado en ese periodo. Pero además, esta iniciativa funcionó como duplicidad, porque existe el proyecto Safci nacional. Lo programado al inicio fue de 8.500.000 bolivianos, pero les aprobaron 8.882.826 bolivianos. La ejecución fue de 7.681.640 (86 por ciento de lo programado).

Por otro lado está el Profomet, que tampoco cumplió sus objetivos. Uno de ellos era la matriculación de los médicos tradicionales, que si se realizó pero no se los habilitó por falta de una reglamentación de su trabajo hecho por el Ministerio de Salud. Además estaba previsto la creación de huertos con planta medicinales, que no se logró. De los 11 implementados solo funcionan dos.

Otro de los resultados previstos era consolidar los saberes de éstos médicos en un libro y publicarlo. Tampoco se ha concretado. Lo programado para esa iniciativa era de 9. 247.450 bolivianos, lo aprobado fue 5.056.48; la ejecución llegó a 3.877.762 (76 por ciento).

En cuanto al programa Educación para la Salud implementado hace tres años, el objetivo era incorporar dentro de la currícula escolar de los estudiantes del sector primario una materia con el nombre del programa. Se buscaba un cambio de hábitos saludables para prevenir las enfermedades. Estaba diseñado para hacer 24 sesiones educativas, una clase por semana con contenidos diferentes, prácticos demostrativos, pero se redujo a cuatro, y se convirtieron en charlas al uso. El baúl de materiales didácticos se redujo a un folleto que no superó las 40 páginas.

Sin embargo, el presupuesto era de 745 bolivianos por estudiante y gastaron 824 por cada uno, aun sin entregar el material programado ni las sesiones.

Si bien lo programado era de 23.069.410 bolivianos, sólo se aprobó 2.396.479, lo ejecutado fue de un 1.896.812 (79 por ciento de ejecución financiera), pero la ejecución del programa sólo alcanzó un 30 por ciento.

El último es el Programa de Continuo de la Atención, estuvo dirigido a la capacitación del personal de salud del departamento. La iniciativa estaba centrada en aplicar una metodología con calidad en la atención a los menores de cinco años, personas con discapacidad y los de la tercera edad.

Se tenía que hacer una capacitación en los 206 centros existentes en el departamento. Se conformó el equipo departamental y municipales, eso sí se cumplió. Sin embargo, de los 93 cursos se realizaron sólo 56 (un 60 por ciento). De las 1.880 personas solo se capacitaron a 1.200.

Después de ese paso se tenía que realizar dos seguimientos por año, una a los tres meses y otra a los seis después de haber recibido la capacitación. En total tenían que hacerse 512 supervisiones, y sólo se hicieron 301 (61 por ciento de cumplimiento).

Lo programado para esa iniciativa era 2.785.600 bolivianos, lo aprobado fue 3.080.405; se ejecutó 1.915.209 (64 por ciento).

SIN JUSTIFICACIÓN

Consultado sobre estos resultados al jefe de la Unidad de Planificación y Proyectos del Sedes, Oscar Soruco, respondió que el error estuvo en la contratación de los responsables de los programas, quienes no tenían experiencia, ni cumplían con el perfil profesional para ejecutar esas iniciativas.

Es por eso que sostuvo que anteriormente la institución estaba vista como una agencia de empleo. Por eso no se cumplió con los objetivos. Además no hubo un sistema de seguimiento y monitoreo a los programas.

Por esa situación el galeno aseguró que pidió realizar una auditoría a los programas. “Corresponde un informe, y se establecerá responsabilidad a las personas-dijo-. Los resultados son desastrosos, no hay donde perderse ni tapar el sol con un solo dedo cuando los resultados son frustrantes”.

Para el director del Sedes, Paul Castellanos, parte de la idea es optimizar el gasto. Hubo programas que no tuvieron ningún resultado, y el fin solo fue acomodar a gente de alguna manera por situaciones política. Ahora buscan personal técnico.

El Diario.


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