Reelección presidencial en Honduras desenmascara doble moral y racismo de Tuto Quiroga: Arce

La reelección del presidente hondureño Juan Orlando Hernández, tras ser habilitado por un fallo de la Corte Suprema de Justicia de ese país, desenmascaró la doble moral y el odio racista del exmandatario Jorge Tuto Quiroga contra el líder indígena Evo Morales, porque condenó su respotulación a un nuevo mandato, pero consintió las elecciones en Honduras, afirmó el ministro de Justicia, Héctor Arce.

    En un artículo de opinión publicado en el diario Página Siete, Arce recordó que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, eligió a Quiroga como jefe de la misión de observación electoral de ese organismo en las elecciones de Honduras.

    Añadió que Quiroga avaló las elecciones de Honduras, donde la repostulación de Hernández fue admitida bajo el amparo del Pacto de San José de Costa Rica y, por otro lado, cuestionó el fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional que aplica esa misma línea jurisprudencial en Bolivia.

    Así queda "desenmascarada la doble moral y el seudo discurso democrático del señor Quiroga, que no tiene otro fundamento que un odio racista contra el primer presidente indígena de Bolivia, cuya popularidad estremece a una oposición "jibarizada" en propuesta y argumento, sólo nos queda compadecer la paradójica y vergonzosa situación en la que se encuentra el señor Quiroga", remarcó.

    Arce recordó que, al llegar a Honduras para los comicios de noviembre pasado, Quiroga dijo: "Estamos acá acompañando este ejercicio democrático (...) a veces olvidamos o no apreciamos en su cabal dimensión la importancia como ciudadanos que tiene el contar con una papeleta y emitir un voto. El pueblo hondureño tiene la oportunidad este domingo de emitir su voto para decidir su destino".

    Agregó que curiosamente, dicho "ejercicio democrático" y oportunidad de "emitir su voto para decidir su destino" responde a la implementación de la sentencia de la Sala Constitucional de Honduras, que en abril de 2015 decidió la inaplicabilidad de los artículos 239 y 42 (5) de la Constitución hondureña, que restringían el derecho fundamental a participar libre e irrestrictamente en comicios electorales.

    Según Arce, la sentencia de la Corte Suprema de Honduras se fundamentó en la supremacía de varias normas internacionales sobre derechos humanos (entre ellas el artículo 23 del Pacto de San José) y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, realizando en base a ello su obligación de ejercer control de convencionalidad de su propia Constitución.

    Entonces, "¿Cree honestamente el señor Quiroga que la comisión para la aplicación del derecho a la re-elección en Hondura deben realizarse de manera "armoniosa, cívica y pacífica", pero que en Bolivia ello implicaría falsamente un "golpe a la voluntad popular"?", cuestionó.
cta/rm/                   ABI

 


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