
La selección argentina de fútbol se clasificó la noche del martes para disputar la final del torneo olímpico y el oro de Pekín-2008, frente a Nigeria, al golear a Brasil con un histórico 3-0 en el Estadio de los Trabajadores de Pekín.
Anotaron para los argentinos el delantero Sergio 'Kun' Aguero, a los 53 y 58 minutos, y Juan Román Riquelme, de tiro penal, a los 75, en tanto que los brasileños Lucas y Thiago Neves fueron expulsados.
El clásico más grande que nos reserva el fútbol mundial se jugó esta vez bajo el formato de los JJ.OO. de Pekín. Argentinos y brasileños se vieron las caras y, aunque Dunga jugó a la defensiva, no logró impedir que el talento argentino se imponga. Kun y Riquelme las figuras.
*Cómo jugaron tácticamente*
Como en todo clásico, los dos salieron a respetarse, pero con la premisa clara de los hombres de Dunga: no dejar jugar a Román. Aún así, Argentina llevaba el peso del partido sobre las espaldas del 10 que en los primeros minutos encontraba el balón y a sus compañeros.
Brasil intentaba la de siempre con Dunga; robar y salir rápido a la contra tratando de aprovechar la teórica debilidad albiceleste en el fondo. Brasil y su recurso de marcar y golpear era permanente. En 10 minutos llevaba 5 faltas sobre Román y Leo sin apenas castigo. El problema es que Brasil no le quitaba la pelota a Argentina, sino que apenas lograba interrumpir con faltas o balonazos largos.
Argentina jugaba más y mejor desde la zona de medios defensivos en adelante. Bien Gago, bien Mascherano y bien Riquelme. Era cuestión de encontrar a Messi que se mostraba y complicaba a los brasileños. El juego sin demasiadas referencias inmóviles en ataque confundía al pentacampeón que seguía al acecho esperando la oportunidad que no llegaba.
Era más valiente la selección de Batista y los brasileños se limitaban a esperar muy juntos y muy concentrados en las marcas. Apenas mostraron nada en la primera mitad y sólo un par de toques de salón de Ronaldinho levantaron al público de sus asientos. La nueva receta de Dunga no debe tener muy contento al país más esteta del mundo en el campo balompédico.
Fue más la albiceleste en la primera parte y sólo le faltó el gol que buscó y mereció. No sufrió en defensa y mantuvo pendiente a los de Dunga de lo que hicieran los rioplatenses. Brasil, una sombra, pero una sombra de Brasil, con lo que no estaba nada dicho.
El segundo tiempo comenzó igual. Argentina en la iniciativa y Brasil rezándole a Sobis para que pescara alguna que le cayera del aire. Si Argentina no cometía errores atrás, no podía perder este partido, porque las virtudes brasileñas no parecían tener destino de portería contraria.
El gol de Agüero, tran una buena jugada colectiva albiceleste, puso justicia en el marcador. Argentina seguía siendo mejor, sin miedos y con ganas de ejercer su estilo con seguridad. Román manejaba los tiempos, Messi la pedía, Gago tocaba y Mascherano cuidaba a todos. Di María también aportaba su fútbol y Brasil se desdibujaba. El segundo gol confiirmó la superioridad rioplatense. Centro de Román y gol de Agüero -si eres colchonero no llores por Aguirre-. Estaba el partido donde los argentinos querían.
Y empezaron a tocar los argentinos con Riquelme como bandera y el Kun intratable. Así llegó el penalti sobre Agüero que Riquelme transformó -teléfono Aguirre-. Argentina estaba bailando al mismo rácano Brasil que otros admiraron tiempo atrás. Dunga no encontró el partido ni antes ni después y los de Segio Batista fueron mejores en todas las facetas, con el estilo de siempre, con el talento de los mismos.
*Las ocasiones*
Avisó en el minuto 3 Mascherano desde muy lejos con un disparo que se fue más cerca de lo previsto. Una internada de Rafinha en el minuto 8 no encontró rematador. En el 12' se lo perdió Agüero tras un recorte y un remate apenas desviado. En el 32' Messi tiró un pase de la muerte que por poco no empujó Pareja. Volvió Argentina a llevar peligro en el 40', con una buena jugada de Messi que repelió Renan.
En el 64', después de la ráfaga argentina, el árbitro se inventó una falta que Ronaldinho mandó al palo.
*Los goles*
La justicia llegó en el minuto 55. Pase de Gago para Di María, el rosarino la mete fuerta al corazón del área pequeña y el Kun la empujó al gol con la barriga. A dos minutos del primero, en el 57', Messi y Román tocaron en corto, cambiaron el juego, centro al área y otra vez el Kun Colchonero para mandar a Dunga a mover el banquillo desesperadamente. En el 75', Román tranformó con maestría un penalti sobre Agüero. Era baile y albergue transitorio para un Brasil mediocre.
*Las figuras*
En Argentina anduvieron bien Gago, Mascherano, Riquelme y Messi. La circulación de pelota, a pesar de la obsesiva marca de los brasileños, estaba asegurada, aunque sin demasada profundidad en la primera parte. En Brasil, el bloque defensivo funsionaba bastante correctamente como suele pasar cuando se defiende con nueve jugadores. Renan, Alex y Breno, en este paisaje, se las arreglaron para rechazar y parar lo que les llegaba. El Kun Agüero apareción en la segunda parte y con dos goles y un penalti se llevó los laureles con Riquelme, grandísimo, custodiando el premio.
*Los cambios*
Dunga mandó a Thiago y Pato al campo para que le arreglen su mezquindad. Pero no le valió de nada. Fracaso de Dunga que murió con su estilo, a las patadas.
*El árbitro*
El árbitro uruguayo Martín Vázquez tuvo poco trabajo en donde hilar fino. Eso sí, Brasil propuso lo de siempre con Dunga: recurrir a las faltas como recurso defensivo constante y, en este sentido, las tarjetas tardaron en llegar, pero en términos generales, su trabajo fue correcto. La expulsiones fueron justas.
Fuente: Goal