Mujeres se empoderan con práctica de la gastronomía

   El Movimiento Gastronómico Boliviano (MIGA) promueve a mujeres de áreas rurales y zonas marginales que son víctimas de violencia, proporcionándoles las herramientas de la gastronomía en todos sus contenidos, para que puedan realizar sus emprendimientos propios.

Al ingresar a una clase del Instituto Técnico CEFIM, es inevitable admirar la precisión y orden de la sala, casi semejante a un lugar totalmente esterilizado para operar. Todas las estudiantes con impecables trajes blancos, cabellos sostenidos por redes y bandanas, operando sobre mesas de metal en un ambiente sumamente pulcro.

Sin embargo, el aroma a una deliciosa preparación recién hecha y la foto de Gastón Acurio, en una de las ventanas, delatan el propósito de esta aula. Se trata de una clase de panadería y las estudiantes concluirán con una exposición sobre la vida y trayectoria del afamado chef peruano. Y es así como desde un aula de la zona de Miraflores, en La Paz, repleta de jóvenes mujeres, imbuidas de sueños y esperanzas, se conectan los mundos a través de la Gastronomía.

CONOCER UN NUEVO MUNDO

“Quiero que las chicas conozcan todo lo que pasa en el mundo, respecto a la gastronomía, para que puedan mostrar que saben del tema y puedan ver que es posible soñar con cosas grandes”, sostuvo la Chef Instructora CEFIM, Vanessa Marca.

Contó que desde hace seis años es impresionante el cambio de cuando vienen a cuando se gradúan, las mujeres se convierten en otras personas. Las estadísticas marcan que 7 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia en Bolivia, instituciones como CEFIM se hacen imprescindibles para poder aportar de manera positiva a que este desolador panorama cambie.

HERRAMIENTAS

La directora general del instituto, Elizabeth Wilde, señaló que “trabajamos con una vocación social, con un alumnado compuesto principalmente por mujeres de áreas rurales o zonas marginales, que contarán con una sólida formación en gastronomía, servicio, hospitalidad y herramientas orientadas al emprendedurismo”.

CEFIM trabaja de manera articulada y es parte del movimiento MIGA. Y gracias a una gestión desde la dirección de CEFIM, la presidenta del Directorio, Anahi Reyes, el presidente de la Asociación de Chefs de Bolivia, Pierre Van Oost, y el director Ejecutivo de MIGA, Ángel Ramos, pudieron disfrutar de una visita guiada al Centro.

Fue fácil identificar que en las modernas cocinas y salas adaptadas para la educación en gastronomía, no solamente las alumnas aprenden a preparar delicias, sino que están forjando un mejor futuro para sus vidas y las de sus familias.

“Cuando ingresan las alumnas se les habla de la experiencia propia, y de cómo son las cosas en esta carrera. Es más, se les advierte que es muy dura, que van a trabajar cuando la gente descansa, que no hay las 8 horas de un trabajo normal”, nos comenta la Chef Marca. “Pero lo bonito y lo valioso de las mujeres, es que aunque es un trabajo sacrificado, tenemos la capacidad de hacerlo con pasión, sin descuidar a la familia, nuestra vida social y obviamente siendo responsables”, agregó.

Las clases de panadería cuentan con exposiciones magistrales de la vida y carrera de referentes de la gastronomía a nivel mundial. El Instituto cuenta con 27 años de experiencia, formando a mujeres en situaciones de vulnerabilidad para que tengan una profesión, un medio útil de trabajo y de vida.

FORMACIÓN EN VALORES

En cuanto refiere al apoyo a las estudiantes, Isabel Casiva, directora Académica de CEFIM, refirió que se tenía un programa de medias becas, que se sostenían con servicios de catering, que hacían de fuentes de financiamiento externo. Sin embargo, este formato no funcionó como se esperaba, porque las estudiantes abandonaban a media carrera, ya que no les significaba un mayor esfuerzo.

INTERCAMBIO URBANO Y RURAL

Siguiendo la línea de trabajo de MIGA, que principalmente busca revalorizar el Patrimonio Alimentario Boliviano, CEFIM cuenta con experiencias muy interesantes. “Nosotros buscamos que las chicas conozcan tanto la gastronomía internacional como la nacional, y, sobre todo, que se puedan conocer los productos nacionales y las distintas maneras de presentarlos, buscando que ellas valoren lo nuestro, lo boliviano, cuando ingresen al mercado laboral”, señaló la directora académica, Isabel Casiva.

El Diario.


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