Misicuni lleva 3 años sin utilizar planta

Mientras la población soporta la falta de agua en la ciudad y el resto del eje metropolitano, la planta de tratamiento de agua de la Empresa Misicuni en Jove Rancho, en El Paso, sigue sin funcionar desde hace tres años.

La planta proyectada para tratar 1.000 litros de agua por segundo (l/s) que demandó una inversión de 7,5 millones de dólares está cerrada, según constataron los asambleístas departamentales Freddy Gonzales y Eduardo Sarmiento (Demócratas).

Tras la inspección frustrada a estas instalaciones, los asambleístas anunciaron que pedirán un informe a la Empresa Misicuni y el inicio de una auditoría en la Contraloría General del Estado.

El asambleísta Freddy Gonzales afirmó que la Empresa Misicuni construyó un “elefante blanco” con recursos del Tesoro General de la Nación (TGN).

“Esta obra representa un gasto para el departamento, la planta está abandonada, tenemos información que se está deteriorando”, dijo.

La planta se construyó para tratar el agua de la represa Misicuni y distribuirla a los municipios. Sin embargo, el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) aún no la usa y construye su propio sistema, pero recién estará listo en 2018.

Semapa podrá tratar 1.000 litros por segundo a partir del próximo año y, por el momento, sólo purifica 400 en su planta de Cala Cala. Mientras no mejore su capacidad de tratamiento, tampoco puede solicitar más agua a Misicuni.

El asambleísta Eduardo Sarmiento señaló que la paralización del sistema de Jove Rancho puede derivar en un proceso por malversación de fondos e incumplimiento de deberes.

Sin embargo, el presidente de la Empresa Misicuni, Jorge Alvarado justificó la falta de uso porque no hay usuarios.

“La planta de tratamiento de Jove Rancho es la más grande de Bolivia”, aseveró Alvarado. Justificó el cierre señalando que no hay ductos para que llegue agua potabilizada y —en el caso de Cercado— Semapa pidió agua cruda. “Semapa pidió agua por tres meses, nosotros no podemos habilitar una planta de esta magnitud por ese tiempo”, manifestó.

Por su parte, el gerente de Semapa, Gamal Serhan, aseguró que en junio se solicitó el tratamiento de agua en Jove Rancho hasta que la ampliación de la planta de Cala Cala haya concluido, en enero de 2018.

Actualmente, en Cala Cala se procesan 400 l/s y, con la ampliación de su capacidad, la cantidad llegará a 1.000.

Serhan aseguró que, una vez que Cala Cala concluya, pedirán entre 800 y 900 l/s a Misicuni. Mientras sucede, en el sur la situación por la falta de agua es crítica.

El sociólogo e investigador de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) Fernando Salazar cuestionó que no se haya pedido un caudal mayor a los 500 litros que hoy se ofrecen de Semapa y pidió que, debido a la crisis, se priorice la entrega de agua. “Se pueden entregar 500 de agua potable y 500 de agua cruda pero que el agua llegue a la zona sur”, dijo.

Planta de Misicuni. La planta de tratamiento del Proyecto Múltiple Misicuni debía potabilizar 2.000 litros de agua desde 2014. (Los Tiempos)


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