Comienza el Carnaval con el desentierro del Pepino

La gente, expectante, espera frente al ataúd del Pepino en el atrio del Cementerio General. Es entonces cuando, bajo el sol de mediodía, con las notas fúnebres de la Banda Eduardo Caba de fondo, autoridades del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, miembros de la Asociación de Comparsas del Carnaval Paceño y autoridades departamentales se acercan al difunto para iniciar el acto del desentierro del Pepino, personaje tradicional del carnaval paceño.

El ataúd blanco, pintado con mistura y globos de colores, es levantado y llevado en hombros por la concejala Cecilia Chacón, el secretario de Culturas, Andrés Zaratti, el subalcalde de Max Paredes, Kevin Martínez y el gobernador de La Paz, Felix Patzi, para comenzar la procesión.

“Estamos arrancando la etapa precarnavalera, que busca revalorizar nuestro personaje central y característico de nuestro Anata Carnaval como es el Pepino, acompañado de nuestro Ch’uta y la Chola. Estos dos últimos personajes llegaron ya del área rural en anteriores días y ahora están acompañando a que el Pepino vuelva a la ciudad simbólicamente, con todo lo que es la alegría, el entusiasmo, la picardía, que caracteriza a este personaje”, comenta Zaratti respeto a la actividad.

Conforme avanza, el Pepino asoma su cabeza fuera del ataúd, luciendo su traje verde y guindo. Saca una pierna, saca un brazo, sacude sus manos saludando, se esconde. La multitud de cientos de personas que rodean la procesión aplaude, grita, ríe con las payasadas del Pepino. “¡Pepino, levántate!”, “¡Ya pues Pepino”, se escucha decir.

Ante los gritos, el Pepino se limita a hacer ademanes pícaros, sacándole carcajadas a los espectadores. El Ch’uta llora inconsolable con su voz de pito, “Pepiiiino, ay Pepiiiino”, pero no deja de correr de un lado a otro durante el recorrido. Este personaje se dedica a arrear a la gente, mandándola de un lado a otro, saluda a las mises, hace bailar a la Chola, se abraza de las viudas.

La procesión pasa a la avenida Entre Ríos por la Lino Monasterios y se dirige a la Diez de Medina, donde se armó una pasarela especialmente para el evento. Una vez allí, entre la banda, el baile de los Ch’utas y las monerías del Pepino, se deposita el ataúd encima de la pasarela.

Un sahumerio se pasa alrededor del cajón del muerto y el Ch’uta, en un show frente del público, declara: “¡Soy maestro andino Ch’uta Chuquta y con mi especialidad en artes ocultas, voy a revivir al Pepino!”.

Con un ramillete de hierbas, el personaje le pega al féretro, “¡Pepino, despertá!, ¡Pepino, levántate!”, le dice. Pero el muerto, que sigue con sus ademanes, se niega a levantarse. Es entonces cuando el Ch’uta acerca su rostro al Pepino y lo escucha, asintiendo.

“Dice que sus extremidades ya funcionan, pero su corazón aún no”, asevera al público. “¡Dos voluntarias!”, entonces la Chola paceña y una de las figuras de las fraternidades se acercan para entregar su amor con un beso. Un beso, nada. Dos besos, nada.

“¡Arriba Pepino! ¡Levántate Pepino!”, vocifera el Ch’uta. Luego, extrañado, se acerca al ataúd. “¡Pepino vicioso, quiere repete!”, señala, haciendo que el Pepino se levante de un salto.

Brinca como loco y saluda, y se inicia un baile entre todos los presentes y así se da inicio al Precarnaval Anata Paceño 2018.

LA PAZ/Con datos del GAMLP


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