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Carlos Romero apunta al Comité Cívico de Riberalta por la muerte de una mujer de 56 años

El ministro de Gobierno Carlos Romero, apuntó el jueves al Comité Cívico de Riberalta por la muerte de Suleydi Estivariz López, de 56 años de edad, quien fue agredida por los activistas del 21F que intentaban obligarla a cerrar su negocio.

“Este hecho que derivó en una suerte de homicidio culposo provocado por matones contratados por el Comité Cívico de Riberalta, seguramente la investigación judicial tendrá que confirmar o descartar esa denuncia que hacen los familiares de la persona fallecida”, dijo en rueda de prensa.

Según el reporte policial de Riberalta, dijo que las movilizaciones convocadas por el Comité Cívico se cobraron la vida de una mujer que resistía el amedrentamiento y las acciones de presión.

Acotó que el hecho se registró cuando esos matones obligaron el cierre de una tienda de abarrotes y causan una discusión con una mujer, una persona humilde que se vendía.

En esas circunstancias, agregó que esa mujer fue golpeada y agredida físicamente, pero se acercó una vecina a defenderla y reflexionar a los agresores confiando que la iban a respetar por su edad.

Lamentablemente, añadió que Estivariz López fue objeto de agresiones y por empellones cae al piso de cabeza y a los pocos minutos falleció, cuando era auxiliada al hospital de la ciudad.

El sobrino denunció que lo manifestantes no respetaron ni su edad y su condición de mujer que la golpearon, cayó al piso y la levanto gravemente herida, pero dijo “era un taxista”.

Romero precisó que la Fiscalía inició la investigación que se completara con un informe pormenorizado de la Policía de esa ciudad.

Exhibiendo imágenes, en las que los dirigentes del Comité Cívico y el Grupo de Choque a bordo de moto taxistas amedrentaron a los funcionarios de la alcaldía, mercados, centros comerciales e instituciones como Yacimiento Petrolíferos Fiscales Boliviano (YPFB) que llevaban a cabo sus actividades con normalidad.

Denunció que empleando la violencia “fascista” obligaron a cerrar las puertas de las instituciones y durante la jornada recorrieron la ciudad amedrentando a la población que trabajaba en las calles o se trasladaban de un lugar a otro.
dea/ma ABI