Basurales ilegales deben cerrarse antes de 2020

Los botaderos ilegales en Santa Cruz son peligrosos, porque no reciben el tratamiento adecuado, por lo que se constituyen en un foco de contaminación.

Antes de 2020, los basurales que no reciben ningún tratamiento medioambiental deberán cerrar en el país, de acuerdo con la Ley 755, de Gestión Integral de Residuos, promulgada por el presidente Evo Morales el 28 de octubre de 2015. En el departamento, el único relleno sanitario que hay es el de Normandía, que sirve a la capital cruceña, el cual, según Johnny Bowles, gerente de la Empresa Municipal de Aseo Urbano (Emacruz), solo recibirá desechos hasta junio.

Para la directora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional Ecológica (UNE), Sandra Quiroga, la situación es inquietante en los municipios aledaños a Santa Cruz de la Sierra, pues aunque están con sus basureros en proceso de clausura, los residuos siguen contaminando los acuíferos. En un recorrido hecho por Porongo, Cotoca y La Guardia se pudo apreciar la particularidad de cada uno de sus vaciaderos, donde la Gobernación tiene la responsabilidad legal de vigilar que sean cerrados adecuadamente.

COTOCA

Está situado dentro del segundo anillo de su mancha urbana, cerca de un circuito de motocicletas, y a pocos metros de un nuevo barrio, El Carmen, y de un estadio deportivo que fue construido por el programa gubernamental Bolivia cambia, Evo cumple.

Se trata de una poza, que está siendo rellenada con todo tipo de desperdicios, situada en un predio, de casi una hectárea, el cual no tiene cerramiento perimetral, por ello ingresa una buena cantidad de familias a extraer desechos para reciclar.

Róger Vaca, director de Medioambiente de Cotoca, aseguró que ese basurero será cerrado en esta gestión; para ello, la municipalidad está buscando un nuevo terreno, pero, previamente, deben conversar con los pobladores que se vean afectados.

Para Quiroga este botadero es peligroso porque está a cielo abierto y el suelo, aunque es arcilloso, no está con la geomembrana especial para evitar que se derramen los lixiviados a la capa freática, y porque muy cerca residen personas que pueden ser presas de enfermedades estomacales y de la piel.

PORONGO

Aunque el vaciadero de Porongo no despide malos olores, el problema radica en su proximidad al río Piraí; la fosa está a 100 metros de la orilla, y los lixiviados que despide son altamente contaminantes de los cursos de agua. (ElDeber)


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