Balance de fuerzas

   El estudio del BID, Empleos para Crecer, llegó a la conclusión de que el trabajador en la región es la parte más débil de la relación laboral, respecto de los empleadores.

“En general, ha tenido un enfoque de protección y su puesta en práctica ha sido mayormente a partir de la promulgación de leyes y reglamentos que buscan recomponer el balance de fuerzas entre los trabajadores y las empresas, mejorando el poder de negociación del trabajador, como la parte más débil de la relación”, admite el documento del banco.

El BID sostuvo, asimismo, que, si bien este es un aspecto fundamental, particularmente en una región caracterizada por grandes desigualdades, no resulta suficiente para lograr mejoras sostenidas y sostenibles en la calidad del empleo y el bienestar de la región.

“Por ello, aun cuando el objetivo sea lograr mayores ganancias para los trabajadores, es esencial complementar las políticas laborales con fines redistributivos con otras a favor del crecimiento”.

RECURSOS

La evidencia económica muestra de manera poco ambigua que la productividad es el motor del crecimiento y que tiene poco que ver con sudor o esfuerzo físico y mucho con usar los recursos de los países (fuerza laboral, capital) de forma más efectiva e inteligente.

Por ello, las políticas laborales a favor de la productividad buscan aumentar el valor generado por empresas y trabajadores, y a partir de ahí mejorar el crecimiento, la calidad del empleo y el bienestar.

El Diario.


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