Alcaldía no desestima responsabilidad administrativa en derrumbe de farallón

El municipio de La Paz inició las averiguaciones administrativas acerca de cada uno de las demandas efectuadas por los vecinos de Bajo Auquisamaña en los dos últimos años, a fin de establecer con precisión cuáles son las acciones que desde la comuna no han sido atendidas, resultados que podrían establecer responsabilidades administrativas.

“Haremos una investigación detallada de todos las demandas de parte de los vecinos en el transcurso de este tiempo, para conocer si efectivamente hubo alguna irresponsabilidad o negligencia de la comuna, puntualizó el alcalde Luis Revilla,a tiempo de señalar que de existir responsabilidades administrativas éstas serán reconocidas y sancionadas como corresponden.

No obstante, aclaró que gran parte de las quejas estarían vinculadas a tomas de tierra ilegales, pero que estos predios habrían estado alejados del área afectada, por lo que se iniciarán los respectivos procesos legales.

Entre tanto, la prioridad de la comuna paceña es estabilizar el área, a fin de que las personas de las viviendas afectadas puedan recuperar sus enseres y cosas de valor, toda vez que el movimiento natural de tierras han cesado, razón por la que se iniciaron las obras con maquinaria pesada.

La primera autoridad edil informó que se realizó una primera reunión con los dueños de las casas afectadas, a quienes se les habría explicado el trabajo técnico a realizar, eventualmente se les presta la ayuda necesaria y posible con vituallas y alimentación.

RESPONSABILIDADES

El concejal de oposición Jorge Silva señaló que este nuevo desmoronamiento de tierras, una vez más, muestra la falta de políticas municipales de prevención, cuyas consecuencias, en el caso particular de Auquisamaña, son poner en riesgo la vida de personas y la pérdida de bienes materiales, por lo que las casas perdidas deben ser pagadas por la Alcaldía.

“Igual como ocurriera con el tema de la crisis del agua, acaecido en noviembre pasado, cuando las autoridades por esperar que llueva, incurrieron en incumplimiento de deberes, no podemos permitir que en el caso de Auquisamaña se trate de responsabilizar nuevamente a la naturaleza. Hubo negligencia por parte de las autoridades municipales”, sostuvo Silva.

Señaló que estudios geológicos sobre la mancha urbana de La Paz revelan que más del 36% de áreas construidas son zonas de riesgo. “Esa señal debiera ser suficiente para que la Alcaldía realice obras de prevención”, afirmó.

Recordó el dramático deslizamiento ocurrido en Callapa, en febrero de 2011, recientemente en Huanu Nuanuni, en el condominio Verde Olivo y ahora en Auquisamaña, hechos que se atribuyen a la falta de inversión en la estabilización de suelos.

“Se cae Callapa e invierten cerca de 200 mil bolivianos, lo propio ocurre con Huanu Huanuni, cuando los trabajos deben hacerse antes de tener estos resultados. Debiera haberse trabajado hace tiempo en un terraceo, peinado y obras de estabilización en estos taludes que de por sí son ya un riesgo para la población”, señaló.

En criterio de Silva, la comuna no tendría políticas y acciones de prevención, sino de reacción de emergencia, “esos millones que se gastan en emergencias deberían invertirse en obras de asentamiento de suelos. Ocurren emergencias y hacemos las inversiones y no así en trabajos de prevención”, señaló.


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