Acceso al líquido elemento es un derecho humano

     Más de tres cuartos de los millennials (generación Peter Pan), al ser encuestados a nivel mundial, demostraron que están convencidos que los gobiernos e instituciones públicas deben liderar la lucha para que el acceso mundial al agua potable y al saneamiento ambiental sea una realidad.

Los millennials  (Milenio) son las personas nacidas entre 1980 y 2000. Para los antropólogos que estudian el parentesco, esta generación es la que le sigue a las Generación X y a las Baby Boomers, aquellas que se criaron entre conflictos bélicos e inestabilidad económica.

A menos de un año que tenga comienzo el VIII Foro Mundial del Agua, que se efectuará en Brasil, en marzo de 2018, el Consejo Mundial del Agua (WWC) insta a todos los gobiernos a centrarse en los temas hídricos y a dar prioridad a las fuentes y gestión del agua, para que hagan realidad la seguridad hídrica y el saneamiento a favor de todos en 2030, en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Entre estos, “la acción y la inversión son necesarias al más alto nivel político para conseguir un acceso universal a agua limpia y segura”.

De acuerdo con las últimas cifras del Programa Conjunto OMS/Unicef de 2015, el 91% de la población global utiliza fuentes de agua potable mejoradas, lo que representa una mejoría del 76% con respecto a 1990. Este dato muestra que se ha producido un progreso significante en lo referente al acceso al agua potable, ya que 2,6 mil millones de personas, el equivalente a un tercio de la actual población mundial, accede a fuentes de agua potable mejoradas.

No obstante, debido a la escasa calidad del agua y a la mala gestión, la existencia de fuentes mejoradas no es sinónimo de acceso pleno al agua potable.

RITMO VARIABLE

Por otro lado, a pesar de que el acceso a fuentes de agua potable mejoradas se ha incrementado en todas las regiones, el ritmo de este progreso es muy variable. La cobertura en Asia ha aumentado de forma espectacular, con 500 millones de personas obteniendo acceso tan sólo en China. En cuanto a América Latina y el Caribe, el 95% de la población tiene ahora acceso a fuentes de agua potable mejoradas. Sin embargo, en África Subsahariana aún queda mucho por hacer, teniendo en cuenta que un tercio de la población no tiene aún acceso a fuentes del líquido elemento.

En Latinoamérica y el Caribe, el 95% de la población cuenta ahora con acceso a agua potable mejorada, 10 puntos porcentuales más que en 1990.

También hay notables disparidades entre el ámbito rural y el urbano. Cuatro de cada cinco personas que viven en áreas urbanas tienen ahora acceso al agua potable canalizada, en comparación con una de cada tres personas de las áreas rurales.

En este sentido, el progreso global que se ha alcanzado en acceso a medios de saneamiento va incluso por detrás de los del agua, por lo que se concluye que no se han cumplido los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En el momento en que dichos Objetivos llegaron a su fecha de cumplimiento, en 2015, se estimaba que el 32% (2,4 mil millones) de las personas a nivel mundial aún no tenían acceso a instalaciones de saneamiento avanzadas.

A pesar de los logros globales en la mejora de fuentes del agua, se estima que al menos el 25% de las fuentes mejoradas de agua son esencialmente inseguras por diversas razones, incluidas, entre otras, la presencia de contaminantes fecales.

ENCUESTA

De hecho, casi un tercio de los millennials encuestados declararon haber experimentado de primera mano efectos negativos relacionados con la falta de agua potable. Por otro lado, casi la mitad de los millennials declararon que eran conscientes de que se había producido un considerable progreso en lo referente al acceso a agua potable en Asia, en los últimos 5 años, no alcanzando, sin embargo, la cifra de un tercio de encuestados que aseguraban lo mismo sobre el progreso en África.

En palabras del presidente del Consejo Mundial del Agua, Benedito Braga: “Los líderes mundiales comprenden que el saneamiento es fundamental para la salud pública, por lo que tenemos que actuar ahora, para hacer que el acceso al agua y a las fuentes de saneamiento sean posibles hasta 2030, por lo que debemos comprometernos al más alto de los niveles. De igual importancia es que las fuentes de agua sean optimizadas para asegurar que de agua segura”.

INVERTIR

Braga añadió que “Por cada dólar invertido en agua y saneamiento hay un retorno aproximado de 4,3 dólares (400%), en forma de reducción de costes sanitarios para individuos y la sociedad en general. Y esto sin tener en cuenta los beneficios del desarrollo global, que permite a países y sociedades progresar económica, cultural y políticamente. Por ejemplo, por cada 1.000 millones de dólares invertidos en agua y agua residual, se crearán unos 28.500 empleos”.

El Diario.


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