142 municipios afrontaron embates climáticos en 2017

De 339 municipios existentes en Bolivia 142, es decir el 41 por ciento, fue declarado en emergencia a consecuencia de los embates del cambio climático, que está afectando la vida de la población con temperaturas elevadas, sequías y lluvias, desde fines de 2017, mientras que las medidas de atención aún son parciales, señaló Pamela Cartagena, directora del Centro de Investigación y Promoción del Campesina (CIPCA).

Cartagena participó en el seminario internacional sobre Desarrollo Productivo, Justicia Social y Sostenibilidad Ambiental, auspiciado en septiembre pasado por la Universidad Católica Boliviana San Pablo.

Ante ese escenario, la directora del CIPCA, entidad que trabaja en Bolivia desde 1971, ha planteado la Propuesta Económica Productiva (PEP), diseñada para mejorar la seguridad alimentaria de las familias indígenas campesinas.

La entidad ejecuta acciones en las zonas de trabajo desde hace más de 10 años, habiendo contribuido, a través de sus componentes de agricultura sostenible, diversificada y gestión territorial con experiencias y procesos exitosos en familias campesinas, induciéndolas a mejorar la seguridad alimentaria, resiliencia frente al cambio climático orientado hacia la sostenibilidad del desarrollo rural, ante lo cual los pequeños productores  promueven un manejo sostenible y adecuado de los recursos naturales como el agua y el suelo.

ÁREAS VULNERABLES

Las Unidades Productivas Agropecuarias (UPA), de pequeños productores indígenas, están en áreas de mayor vulnerabilidad a eventos climáticos. La Amazonia y en general el Oriente registraron el año pasado altas temperaturas y precipitaciones, mientras que el altiplano y valles, se hallan con bajas temperaturas y también con ligeras precipitaciones. De su parte, la región del Chaco, en el sur del país, presentó temperaturas extremas, altas y bajas, con escasez de lluvias.

PÉRDIDAS RECURRRENTES

Las pérdidas productivas ocasionadas por factores climáticos en los últimos años han sido recurrentes, con inundaciones entre 2013- 2014 en tierras bajas, sequía prolongada en 2015 – 2016 y además con la presencia del fenómeno de El Niño, refirió Cartagena.

“En 2017 se ha registrado sequía, incluso en la Amazonia, dadas las perturbaciones del régimen de lluvias”, sostuvo la autoridad, a tiempo de indicar que Bolivia desde 2007 está en la lista de países más afectados por desastres naturales (Oxfam, 2009).

AGRICULTURA

En el caso de Bolivia, el área total de tierra asciende a 108 millones de hectáreas, de las cuales 35% corresponde a la actividad agropecuaria, 51% a bosques y selvas vírgenes y 14% a otras tierras.

Estas cifras resaltan el carácter eminentemente forestal del país y, por tanto, el potencial de expansión en la producción de alimentos, señalaron tres investigadores del Instituto INESAD , al referirse a la oferta agrícola publicada en El ABC del Desarrollo en Bolivia.

En cuanto a la composición del área destinada a la actividad agropecuaria, sólo el 12% corresponde a tierras cultivables y el resto a cultivos permanentes, praderas y pastos permanentes, demostrando la posibilidad que existe de expandir los cultivos agrícolas.

POTENCIAL

El potencial de expansión agrícola ha crecido desde la década de los noventa, lo que permite incrementar la participación cultivable, en relación a la tierra total existente: desde el 2% en 1990 hasta el 5% en 2013.

Esta última proporción equivale a 5,5 millones de hectáreas. Pese a este avance significativo en la expansión agrícola, el país se encuentra en la mitad de la alcanzada por América Latina y el Caribe (ALC). Por consiguiente, el potencial de expansión debe considerar las conveniencia de ampliar la tierra cultivable o frontera agrícola y, además, de impulsar el incremento de la productividad agrícola.


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